Icono, plata y espinacas

Este icono que os muestro arriba,  una reproducción de un icono bizantino,  sufrió un accidente  al limpiar la plata con un limpiador comercial. Que nadie se lleve las manos a la cabeza pensando que he destrozado una obra maestra, es una reproducción para turistas, que me traje de Grecia, años ha.

Este tipo de pintura  no tiene una función estética, sino sagrada y no es muy naturalista, sino simbólica. Son deliberadamente desproporcionados: ojos grandes, nariz estrecha y larga, boca pequeña. Aún teniendo en cuenta estas características,  hay algunas imágenes que, francamente, no me gustan; es más, me dan la impresión de que los personajes están enfadados. Así que pinté sobre el papel anterior unas imágenes más a mi gusto, basadas en iconos antiguos.

Están realizadas en acrílicos sobre una base de “gesso”. Fue un dolor pintarlo por el tamaño tan pequeño y por los acrílicos, que secan antes de que una parpadee.

¿Y las espinacas?

Aquí va: un consejo para los que tengáis algún objeto de plata en casa: el mejor limpiador que existe es el agua de cocer espinacas. Yo suelo congelar un poco en una bolsa de cubitos de hielo, y voy sacando cuando lo necesito. No sólo es natural sino que además deja un brillo impresionante sin tener que matarse frotando.

P.D. Lamento la mala calidad de las fotos.

 

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